Estoy haciendo algo que no hago nunca: escribir en caliente después del partido. En general, considero que no es muy productivo porque salen cosas desprolijas y poco argumentadas pero necesito descargarme. Lo que vi hoy en el partido de River me dejó mal. Una vez más, el equipo de Matías está en deuda con la gente, con la historia de River y con el fútbol.
¿Hace cuánto tiempo que no ganamos un partido importante? No, dejen, no me digan; me hace mal al corazón. Cada fin de semana que pasa intento sacar lo mejor del encuentro, ser positiva y tirar para adelante pero la paciencia tiene un límite. ¿Cuántos partidos más de estos necesitamos para aprender de los errores? ¿Cuánto más va a necesitar Matías para hacer los cambios a tiempo? Los jugadores pueden estar jugando horrible pero vos sos el DT y vos tenés el poder para hacerlos salir de la cancha.
Ya pasó el tiempo para las excusas. Dejemos de medir a River con los parámetros de un 3 a 0 frente a Deportivo Nadie y empecemos a mirarlo con los ojos de un 0 a 0 frente a Quilmes, Instituto y GELP. No se pueden seguir desperdiciando oportunidades. Si esto es lo mejor que tienen para dar, vamos a estar en problemas el día que ascendamos.
River tiene un plantel de jerarquía y no sabe aprovecharlo porque no gana los partidos que tiene que ganar. Un empate con sabor a derrota y las ilusiones del hincha nuevamente por tierra. Duele ver a River jugar así, sin visión ni sangre; parece que los jugadores todavía no se dieron cuenta qué camiseta están vistiendo. Por coleccionar puntitos estamos donde estamos y se nos va a hacer muy difícil volver si no damos el salto de calidad que se necesita en este momento.
Falta mucho pero el tiempo es poco y quedan encuentros difíciles por delante. Para llegar a donde queremos, más fútbol y menos show. Basta de teatro en la cancha. Basta de egos entorpeciendo la pelota. Basta de venderle humor a la gente. Fuimos a jugar al Bosque y quizás el Lobo no estaba pero River, tampoco.







