sábado, 31 de diciembre de 2011

Pasamos las 1.000 visitas. No me queda más que agradecerles y desearles un 2012 lleno de éxitos. Gracias, gracias, gracias.

Borrón y cuenta nueva

Siempre que se acerca esta fecha surge esa costumbre de hacer un balance para ver con qué cosas nos quedamos para afrontar el nuevo año y qué cosas vamos a dejar atrás. Se termina un año cargado de emociones. Se termina un año en su mayoría nefasto y doloroso. ¿Qué vamos a dejar atrás? ¿Qué queremos rescatar? ¿Qué aprendimos?

Hace menos de un mes estaba paseando por el club y se me ocurrió empezar un blog. Un blog de River. Siempre me gustó escribir, escribo desde muy chica y hace varios años que tengo blogs. Sin embargo, el J26 trajo una nueva necesidad: hablar de River. Todo el tiempo quería expresar mis emociones sobre este momento tan duro y tan atípico que estamos viviendo. Entonces abrí un blog. No sabía que quería decir exactamente o qué enfoque iba a tener pero sabía que no venía a analizar jugadas o el desempeño futbolístico de los jugadores. Yo quería hablar de River; bah, escribir. Así que empecé. 

Este año River se convirtió en mi cable a tierra y el blog, con sus pocas semanas de vida, en mi refugio. River fue una resurrección y una nueva forma de vida, una que me había olvidado. River me acercó nuevamente a la escritura, desde un ángulo diferente y más comprometido. River me permitió conocer grandes personas, con las que estoy eternamente agradecida por las oportunidades que me dan. River me emocionó hasta el cansancio, en las buenas y en las malas mucho más. 

Fue un año maldito, lleno de tristeza y desesperanza. Nos dejamos golpear y caímos derrotados como nunca antes. La desolación fue infinita y el dolor aún está. Sin embargo, se reavivó el amor. El sentimiento creció. La pasión se reafirmó. El hincha renació desde las cenizas llenando de La Banda cada rincón. River está resurgiendo de lo peor. Se termina el 2011 y es la oportunidad para dejar atrás un año que nunca deberíamos haber vivido. Para algunos quizás sólo sea el comienzo de un nuevo año calendario pero yo quiero creer que este nuevo año nos va a llenar de un glorioso River Plate y que vamos a volver a sonreír cada semana. 

Ya pasó casi un mes y todavía sigo acá. Poco a poco esto fue creciendo y, a pocas horas del 2012, estamos cerca de las 1.000 visitas. Me emociono porque recibo buenas críticas y grandes oportunidades para seguir avanzando en algo que tanto me gusta. Escribir es hermoso; escribir sobre River es monumental

Quiero agradecerle a cada uno de ustedes por haberme acompañado en este proyecto, por aguantarme publicando el blog en cada red social y por confiar en mis palabras. Espero seguir contando con ustedes y con todos los que se quieran sumar a esta gran pasión; en las próximas semanas se vienen muchas novedades. Por un 2012 lleno de alegrías cruzadas por La Banda. Felicidades a todos y gracias.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Resurrección

Pasaron seis meses y la herida aún no sana. No es una herida cualquiera sino la peor que podríamos haber sufrido como como hinchas, como institución, como símbolos en el fútbol mundial. Creo que van a pasar años y años hasta que empiece a doler un poco menos, nunca va a desaparecer. Pasaron seis meses desde aquel J26 y a veces pareciera que fue ayer

El J26 no es más que el reflejo de un cúmulo de errores y malas decisiones en los últimos diez años de la historia de nuestro club. El descenso es un reflejo tangible. Claro que sin ese día hoy estaríamos jugando en la categoría de la que nunca deberíamos habernos ido pero no puedo dejar de preguntarme cuánto tiempo hubiera pasado hasta que la (evidente) crisis que nos aquejaba saliera a luz de una u otra forma.  La ruptura institucional era inminente. 

Si pudiéramos hacer que esa fecha desapareciera del calendario, me pregunto cómo hubiera seguido nuestra vida. ¿Acaso Passarella estaría bajo la mira de todo el país como lo está ahora? ¿El Chori y Fer hubieran vuelto por todo ese amor que sienten por esta camiseta? ¿Matías tendría puesto el buzo o estaría mirando los partidos desde su casa? Nunca lo vamos a saber y, aunque no hubiera pasado nada de eso, daríamos tantas cosas y más por no haber padecido -por no seguir padeciendo- semejante humillación. 

El J26 fue el fin de la vida como la conocíamos pero fue el comienzo de un proceso de resurrección que aún hoy nos acompaña. Matías, el León, poniéndose al hombro y en el corazón un equipo por amor. El Chori y Fer poniéndose una Banda roja porque realmente les cruza el alma. Promesas juveniles enfrentando un desafío de hombres. Un club resurgiendo de los escombros, literalmente. El hincha poniéndole la cara al dolor, contra todos y todo. En las buenas y en las malas mucho más. 

River murió un poco el J26 pero nació más fuerte y más vivo que nunca. Hoy, a seis meses, no podemos olvidarnos de eso. Ustedes, dirigentes, no se olviden de eso. Jugadores, no se olviden de eso. Vos, hincha, no te olvides de eso. Que el dolor y las heridas de tanta impunidad no sean en vano, que el sufrimiento nos haga más fuertes y nos permita crecer. Pasaron seis meses pero el camino es largo y aún falta mucho. Aprendamos, no olvidemos y exijamos porque la locura no termina y la pasión no descendió.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Palabras mayores

Propongo inventar una palabra para describir lo que sentimos por River porque pasión, amor y todo eso se queda corto” -  vía @Wally_cho.

Cuando hablo de este amor la gente no me entiende pero yo les digo que no hay que entenderlo, hay que sentirlo. Como me dijo un gran amigo hace poco, River es un estado.  Y cuando digo ‘estado’ no me refiero a que somos el país menos algunos -aunque eso también es cierto- sino a una forma de ser, de estar, de vivir. Hay días que estamos más River que otros, semanas quizás, meses. A veces te levantás muy River y salís en ganador por la vida; otros días no tanto.

Si yo te cuento esto a vos, hincha de River de la cuna hasta el cajón, me entendés y no hace falta que diga más nada. El problema surge cuando queremos explicárselo a alguien más. ¿Cómo le hago entender a mi mamá que no estoy loca, que no me pasa a mí sola? ¿Cómo le cuento en pocas palabras, o en una sola, todo lo que esto significa a alguien que ni siquiera sabe lo que es un offside? ¿Acaso hay una palabra que pueda describirlo?

River es una pasión que no conoce de idiomas, ni de reglamentos. River no sabe de banderas, ni de religiones. River es un amor que no diferencia clase social, ni fechas de cumpleaños. River no tiene huso horario, ni respeta calendarios. River es amor, locura y pasión. River es delirio elevado a la enésima potencia cuando se grita un gol, cuando el equipo sale a la cancha y también cuando duele en el corazón. River es alegría. Hoy River también es dolor. River es grandeza, es consuelo, es emoción. River es un suspiro de alivio, un escalofrío en todo el cuerpo. River es una canción, una frase linda, un peliculón. ¿Vas entendiendo lo que quiero decir? ¿Cómo se lo explico?

Quizás tenga que decirle a mi mamá que sí, que estoy loca, pero que no soy la única. No estoy sola. La carencia de poder de síntesis para explicar esta patología es padecida por casi la totalidad de la población nacional. No podemos ponerlo en palabras simples porque River es tan grande que ocupa todas las palabras que pueda ocupar. River no conoce de alfabetos, ni de sistemas numéricos, y por eso es tan difícil de explicar. River es palabras mayores. River es el síntoma, la enfermedad y la cura, si es que la hay. 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ser de River: agonía, descenso y resurección desde la tribuna

'Ser de River: agonía, descenso y resurreción desde la tribuna' 
Andrés Burgo, Editorial Sudamericana, 2011.

'Ser de River' no es solamente un frase linda y una forma de vida. 'Ser de River' es un libro que publicó Andrés Burgo, periodista deportivo, a principios de este mes acerca del camino que recorrió junto al club de sus amores durante la campaña anterior al J26. El libro es algo así como un antes, durante y después del J26 contado desde dos puntos de vista: por un lado, la pasión del hincha; por el otro, la visión del periodista.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Amor eterno

Sábado -más bien domingo- 2:26 am. Recién vuelvo a casa y estoy sentada en la cama tomando una cerveza. Me junté con mis amigos del colegio a charlar un poco y a verlo a Ondro antes de que se vaya de viaje. Es uno de mis mejores amigos desde hace un par de años ya. Hincha de River y un gran compañero de esta pasión. Sabe mucho y me gusta escucharlo hablar de fútbol porque aprendo. Además lee el blog y espero hacerlo sonreír cuando lea esto. 

Estaba contándole acerca un nuevo proyecto sobre River en el que estoy participando y de repente me preguntó cuándo había sido que me había vuelto este amor por River. "Yo me acuerdo que cuando hablaba con vos a veces me decías: 'No estoy mirando los partidos, no lo sigo mucho' y ahora todo esto". En el primer post de este blog, 'En rojo y blanco', conté muy al pasar que durante mucho tiempo dejé de ver fútbol o no lo seguía con asiduidad. Fue así. Quizás años enteros sin ver un partido o enterándome los resultados días después. Ondro me dijo que a veces me quería matar cuando le decía eso. Me imagino que estaba pensando en cómo podía ser que ya no me interesara River, cómo podía ser que no quisiera ver un partido. Con lo lindo que es ser Millonario.

Hay pasiones que son más lindas compartidas. El sentimiento de ser hincha de River es propio y aunque uno esté sentado solo, en el medio de una isla, va a seguir siendo igual de hincha que en una ciudad repleta de personas. Sin embargo, este amor llena mucho más cuando podés compartirlo. Tener a alguien con quien comentar los partidos, alguien con quien ir a la cancha o a quien preguntarle algo que no entendés. Muchas veces no tuve con quien compartir todo eso. Cuando terminé el colegio y empecé la facultad me encontré con que no tenía a nadie con quien pudiera compartir la alegría de ver a River ganar un domingo. Lo haya querido o no, eso me alejó un poco del Mundo River y del Mundo Fútbol en general. 

Lo que me preguntó Ondro me dejó pensando porque yo tampoco sé cómo o cuándo fue que me volvió este amor por River, estas ganas locas de no parar un segundo de hablar sobre esta pasión. Sé que fue antes del J26, dos o tres torneos atrás, no recuerdo con exactitud. Volví a ver los partidos, a interesarme por los resultados y, lamentablemente, por los puntos de la Promoción. Después llegó ese fatídico día y la pasión fue más grande que nunca. Un amor absolutamente incomensurable

"Nunca me sentí tan de River. Nunca volveré a ser tan de River. Había llegado al nirvana del hincha que llevo dentro (...) Es una cagada, pero tan profundo que me transformó” (Ser de River, Andrés Burgo, Editorial Sudamericana). 

Yo les juro que Burgo no exagera. Es real. Nadie quiere decir "Yo me sentí más hincha de River que nunca el J26" porque es un puñal en el corazón pero quizás para muchos sea así. Yo sé que volví antes pero ese día fue el reencuentro con algo que para mí estaba un poco perdido. Ojo: preferiría no haberlo vuelto a encontrar nunca si eso significara que River no estuviera donde está ahora

No sé cuándo o cómo volví a sentir este amor de una manera tan intensa pero yo sé que ahí está. También sé que no se va a ir de ahí por mucho tiempo. Ahora lo siento en todo el cuerpo y en cada momento de mi vida. En situaciones extremas como las que vivimos, River me reencontró con grandes cosas que había perdido, como disfrutar de escribir, y me dio la posibilidad de conocer gente increíble por la que cada día estoy más que agradecida. No puedo responderle a Ondro ni el cuándo ni el cómo pero sí puedo decirle que no importa en realidad porque ahora vuelvo a recordar que es para toda la vida y que nunca se va a terminar. 

jueves, 15 de diciembre de 2011

'Bitácora de una pasión' en Facebook

Una vez más quiero agradecerles por el apoyo a todos los que se acercaron y se siguen acercando a este espacio. Las visitas al blog son cada vez más y me llena de alegría. Con dicho motivo, 'Bitácora de una pasión' ahora también tiene su Fan Page en Facebook para que puedas seguir de cerca todas las novedades y lo compartas con otros hinchas de esta pasión. En la columna de la derecha del blog, hay un cuadro de Facebook para que la sigas desde ahí y otro para que te suscribas para recibir las actualizaciones por mail. También los invito a que dejen los comentarios y sugerencias que tengan respecto al blog o los temas que quieran leer. Nuevamente, ¡GRACIAS

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Historia de una banda roja

"Desde que uno pone un pie en la vereda del Monumental no puede imaginarse la vida sin la Banda" Soy de River - Ignacio Copani.

Cada vez que piso el Monumental recuerdo esa primera vez. Tenía trece años; no sé la fecha exacta. A veces no me acuerdo bien y tengo que hacer memoria porque siento que lo conozco de toda la vida. Todavía no había ido a la cancha en aquel entonces, aunque eso vendría pocos meses después. Siempre me gustó mucho el fútbol y el colegio me dio un par de amigas que me acompañaban en esta pasión. Mi madre diría que es locura; no la contradigo tampoco.

Todas moríamos por algún jugador y pasábamos horas hablando de ellos, recortando fotos. Nos juntábamos a ver los partidos y comentábamos cada jugada. Realmente amábamos a River. Amo a River. Conocer el Monumental era lo único que me faltaba para terminar de enamorarme de este amor. Quien haya estado ahí puede dar fe de esa sensación. El Monumental es un lugar mágico.

El Monumental es un lugar mágico. Cualquier hincha de River del mundo debería tener la oportunidad de atravesar aunque sea una vez la entrada de Av. Figueroa Alcorta y conocer al gran monstruo de los estadios. 
Hay una mística muy difícil de explicar. Se te ensancha el corazón de la emoción de sólo pensar en las grandes glorias que caminaron por esos mismos pasillos. Literalmente se te pone la piel de gallina. Sos más hincha de River que nunca.

Pasaron varios años ya desde esa primera vez y hay cosas que no recuerdo. Suelo perderle el rastro a algunos detalles con el paso del tiempo. Estuvimos en el club dando vueltas, sacando fotos, en la vieja confitería. No sé si fueron minutos u horas. El tiempo no pasaba, el mundo “exterior” había desaparecido. Lo que nunca voy a olvidar es la emoción que sentí frente a la vidriera de trofeos en el hall de entrada. Era toda la grandeza que representa River tan solo detrás de un vidrio. Es una imagen fuerte. Entrar al Monumental es una sensación fuerte, claro.

Estoy segura que me debo haber quedado mirando a mi alrededor como encantada o algo así. Una vez adentro del Monumental el resto fue historia. ¿Qué más importaba si ya había conocido el lugar más lindo del mundo? Mi momento histórico de la primera vez sobre la vereda del Monumental ya había pasado y había sido perfecto. Ese día también pudimos ver a los jugadores y conseguí que Fer, a quien admiro desde su debut en River, me firmara la camiseta. También estaba el Chori.

Es así. Ser de River tiene eso: te hace sentir. Todos los momentos se vuelven especiales si River es el protagonista. Algunos son mejores que otros pero todos dejan su marca porque la Banda así lo exige. La Banda es una protagonista natural. Nunca voy a olvidar la primera vez que conocí el Monumental, aunque no recuerde el día o los pequeños detalles que hoy todavía puedo contar. Dentro de muchos años quizás quiera volver a contarlo y voy a poder leer esto para no pasar por alto las cosas increíbles que viví. Lo importante no me lo olvido. Es eterno y tiene la forma de una banda roja en el corazón.

1986



Hace veinticinco años River se consagraba campeón de la Copa Intercontinental en Japón tras vencer por 1 a 0 al Steaua Bucarest. Desde este humilde espacio queremos homenajear a estos once grandes jugadores que trajeron la máxima gloria al club, ser campeones del mundo. Gracias por hacernos tan grandes

lunes, 12 de diciembre de 2011

Con gusto a poco

Finalmente, River logró ahuyentar por un rato los fantasmas de las derrotas pasadas en el Monumental y le ganó por 1 a 0 a Patronato para el cierre de un año nefasto. El uruguayo Sánchez convirtió para la Banda a los 25' ST y logró poner en ventaja a un equipo con pocos destellos de genialidad. 

Irregular como en la mayoría de sus actuaciones en este nuevo torneo, el equipo de Matías dejó ver que todavía hay dificultades para encontrar un cinco que convenza -floja actuación de Nico Domingo- y que hay que seguir ajustando cosas en la defensa, pese al buen desempeño que tuvo Ramiro Funes Mori. 

Pareciera que vamos encaminados, aunque de a ratos se presentan dudas y no termina de convencer. Chichito, centro de atención debido a su deslucida actuación en la fecha 17, tuvo una noche aceptable. Aunque dudó con los pies y el palo lo salvó de un remate de Jara a los 10' ST, creo que en líneas generales anduvo bien. 

El Chori y Fer también tuvieron una buena noche. Fer no pudo convertir pero se lo vio más cerca del juego colectivo, al igual que en los últimos partidos. Falta definición pero está segundo en la tabla de goleadores y sabemos que se vienen muchos más. El Chori, junto con Sánchez, fue uno de los jugadores más sólidos del encuentro y mostró algunos toques de calidad que son los que marcan la diferencia de este plantel con el resto de la categoría.

Pareciera que vamos encaminados, aunque es de a ratos. El 1 a 0 alcanzó para que el hincha pudiera desahogarse en un grito y volviera a respirar ya que llegó en el momento en que River menos se perfilaba como candidato al gol pero no fue suficiente para colmar de tranquilidad el estadio. La gente se mostró impaciente los noventa minutos, habló mucho y exigió desde todas las tribunas. 

Ganar por la mínima y sin demasiadas muestras de juego ya no convence, no alcanza. River tiene la obligación de ganar cada partido que juega y ahora, además, tiene la obligación de volver a encontrar la identidad de juego gustando y goleando. Un empate es como un partido perdido y el 1 a 0 tiene gusto a poco. El proceso de adaptación ya se terminó y es hora de demostrar que que merecemos volver no sólo porque la historia así lo exige sino porque tenemos un plantel con la jerarquía y el juego suficiente para afrontar ese desafío. No crean que volver va a ser fácil.

Hoy River está bajo la mirada de todo el país y se empieza a exigir distinto. Quizás la exigencia llega un poco tarde pero al menos llegó. La gente demostró estar a la altura de las circunstancias y de la historia. ¿Podrá este equipo hacer lo mismo? 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Un año difícil

River se enfrenta a Patronato hoy a las 21.10 hs. por la fecha 18 del torneo de la B Nacional y buscará los tres puntos para cerrar un año que difícilmente el hincha pueda borrar de su memoria. Difícilmente la historia del fútbol argentino pueda borrar este año de su memoria. 

Tocamos fondo. Cuando creímos que las cosas no podían empeorar, después del J26 llegó la sanción del Monumental. Tocamos fondo y seguimos bajando. Empezó el campeonato y River no podía usar su cancha. Un club destruido económica, futbolística y anímicamente. Diez años de malas decisiones y gestiones que en nada representaban al verdadero hincha llevaron al club más grande del país a la peor de sus pesadillas. Un día estábamos jugando la Promoción y a la semana éramos un club de la B. Impensado. 

River afrontó su primer desafío en este nuevo camino de resurrección con éxito. Nos llevamos los tres puntos ante Chacarita y jugando de local. Parecía que los fantasmas del J26 habían quedado lejos. Después llegó la suspensión efectiva del Monumental y a tomar canchas prestadas. Empates con sabor amargo y triunfos deslucidos, no todos fueron Atlanta. Un día River pudo volver a casa y Aldosivi visitó el barrio llevándose con ellos las ilusiones de miles de hinchas riverplatenses. Tan sólo dos fechas más tarde llegó Atlético Tucumán. Y más adelante Boca Unidos, la primera derrota fuera de casa. 

Hoy la Banda vuelve a jugar en el Monumental en el último partido del año contra un equipo con el cual nunca se enfrentó. Hoy River sale a la cancha a ganarle a Patronato y a los fantasmas de un pasado no tan lejano, uno de hace pocas fechas. Hoy a las 21.10 hs el país va a quedarse quieto por un rato a la espera del desenlace de esta historia. Otro partido en casa y un voto de ilusión que se renueva cada fin de semana. Hoy River sale a ser más River que nunca, más grande que nunca, tan grande como siempre.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Por este amor

Con el fin de semana largo en vista, la semana pasada empecé a hacer planes con mis amigas del colegio para juntarnos a cenar. Somos cuatro. No nos vemos muy seguido pero una vez por mes nos juntamos a comer y a charlar un poco. El plan original era reunirse en la casa de Rochi, pedir sushi y tomar algo. Yo tenía que ir al acto de egresados de mi hermano y después me juntaba con ellas. El "problema" empezó cuando de repente recordé que River jugaba a las 22.10 hs contra Defensores de Belgrano por el debut de la Copa Argentina. Les comuniqué a mis amigas las situación y exigí un televisor para mirar el partido. 

Últimamente pasó algo muy curioso: Nat se volvió una ferviente hincha de River. Me comenta los tuits y me charla sobre el tema, interviene en las conversaciones con otros hinchas y también lee el blog. Quiere ir a la cancha así que le encantó la idea de poder juntarnos a cenar y ver jugar a la Banda. Se emocionó tanto con el tema que me lo comentó en twitter y, tuit por acá, tuit por allá, terminamos recibiendo una invitación de Sebas, el director de la página Pasión Monumental (Nota de autor: si no la conocen, cosa que dudo, recomiendo que la visiten. Información actualizada y de excelente calidad), para ir a cenar a su casa y ver el partido. Además dijo que podíamos invitar al resto del grupo. Se venía una noche vestida de rojo y blanco. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Fantasmas

La actuación del equipo el partido pasado sembró varias dudas no sólo cerca del cuerpo técnico en cuanto al desempeño de Chichizola sino también en el pensamiento del hincha. Hoy me preguntaron por qué estábamos hablando de la continuidad de Matías como DT si estábamos peleando arriba en la tabla y había sido uno de los mejores partidos de lo que va del campeonato. 

Yo no lo inventé. La capacidad de Matías como director técnico de la Banda es una cuestión discutida fecha a fecha. El hincha se pregunta por qué no se puede ganar, e incluso se termina perdiendo, jugando un partido de la manera en que se hizo contra Boca Unidos. Yo me pregunto por qué no podemos ganar. ¿Está Matías capacitado para llevar adelante un equipo que debe salir adelante? ¿Tiene el suficiente apoyo del cuerpo técnico como para no caer en viejos vicios de antiguos DT? ¿Encontrará el equipo que necesitamos? Esos y otros tantos interrogantes más se plantean cada vez que miramos la tabla de posiciones o leemos las noticias del día siguiente.

En lo personal, voy a decir que lo banco a Matías. Creo que es un tipo que sabe, que quiere al club y que le dio mucho. Le está dando mucho. De a poco el equipo encuentra una personalidad. Asumió una tarea que es difícil en cualquier momento, vestir el buzo desde el banco de la Banda, en el peor de los momentos. Dio un paso al costado de su carrera como futbolista e hizo lo que venía haciendo: se puso el equipo al hombro. Esta vez desde afuera de la cancha. No es fácil lo que atraviesa River y cualquiera que estuviera en su lugar estaría bajo la lupa de todo el país porque ser el DT de este club nunca es fácil. 

martes, 6 de diciembre de 2011

Cualquier similitud con la realidad, ¿es pura coincidencia?

En el mundo hay gente que cree y gente que no. Algunos eligen creer en Dios o en alguna otra religión; otros van un poco más allá. Ovnis, fantasmas, curanderos, homeopatía, el horóscopo. Hay gente para todo.

Sin embargo, la cualidad que une a todas estas personas, las que creen y las que no, es la de “creer” en los momentos de crisis. Un final de la facultad, un pariente enfermo o el club de tus amores peleando el promedio. Nos encomendamos a todos los dioses del Olimpo –no el de Bahía Blanca- y le pedimos al cielo que nos tire un centro, que si-River-gana-el-año-que-viene-te-prometo-que-voy-a-ir-a-misa-todos-las-semanas.

Ayer conocí a un numerólogo. La numerología es una de esas cosas como el horóscopo: creés o no creés. Hay mucho escepticismo alrededor de estas “ciencias”. La numerología cuenta que cada número tiene un significado y que los números que rijan tu vida según tu nombre y tu fecha de nacimiento, básicamente, van a actuar en influencia a ella y a lo que te pase. Ya les dije: creés o no creés.

El tipo que conocí estaba bastante loco y no sé cuál es la confiabilidad de la fuente pero dijo algunas cosas interesantes respecto al número de influencia de los años. Cada persona está bajo la influencia de un número según el año en el que esté viviendo. El año comienza en la fecha de cumpleaños y el número de influencia se determina sumando los dígitos del día y el mes de nacimiento a la suma de los dígitos del año calendario en curso. ¿Parece chino? Paso a explicar.

lunes, 5 de diciembre de 2011

33 son mejores

Decidí afrontar el día de hoy no apareciendo por ninguna red social ni utilizar ningún medio de comunicación. No prendí la tele, no escuché la radio, no leí las noticias, no usé Facebook ni abrí Twitter. Mucha madurez, ja. Solamente imaginar a toda esa manga de verduleros que devuelven plateas festejando un campeonato (Nota de autor: el último título había sido en el año 2008) y recordándonos a los hinchas de River el momento que vivimos, me sacudió la tranquilidad y me dio escalofríos. Paso.

Pasé el día con mis amigas al aire libre, hablando de la noche del sábado y de otras tantas cosas. Nunca mencioné a River. Bueno, mentira, una vez. Quizás dos. Ya no sé existir sin hablar de River. Sin embargo, realmente hoy no podía soportar hablar de esto porque siempre sale de abajo de las baldosas alguna cucaracha algún hincha de la verdulería a opinar sobre el tema y jactarse del torneo que están ganando.

Pobres. No estoy en condiciones futbolísticas de reírme de nadie pero no saben que 33 son mejores.

*        *        *

"¿Cómo se puede ser hincha de Boca? Yo los veo y... pobrecitos" - Ángel David Comizzo 

domingo, 4 de diciembre de 2011

El maleficio


No lloraba por River desde el descenso. Después del J26 no volví a llorar por River. Creo que era la impotencia o algo así pero no podía. Paradójicamente, hoy lloré de impotencia. Perder un partido en tiempo de descuento después de haber errado más de diez remates al arco fue tan angustiante que lloré. Cada vez que River se erraba un gol yo perdía una neurona. El ACV es inminente.

El hincha tiene que vivir el partido desde atrás del alambrado o del otro lado de la pantalla. Miramos los partidos y decimos 'El equipo nos necesita' pero estamos ahí afuera, no podemos hacer nada. El hincha no puede entrar al campo de juego (Nota de autor: quiero olvidarme del hincha encapuchado) y poner la cabeza en esa pelota que pasó al lado del palo y no entró. Claro que siente impotencia. Claro que a veces el hincha quiere llorar. Hoy lloré y cada día que River juega en esta categoría quiero hacerlo.

No quiero saber bajo qué clase de maleficio estamos. A veces siento que no es real, que no nos pueden estar pasando todas estas cosas. Tenemos tanta mala suerte que si cayera un meteorito sobre el Monumental, seguro Passarella estaría en su casa. Un partido que estaba metido en el horno, a punto, faltaba armar la presentación del plato con el gol, y perdimos en tiempo de descuento. Ai, Chichito. Ai, River.

Ahora estoy cambiándome para salir pero no estoy pensando qué me voy a poner. Quiero escribir y mi cabeza no para de repetir las imágenes de los goles que no fueron. Si hoy no sueño con Sessa, pega en el palo. Ja.

sábado, 3 de diciembre de 2011

En rojo y blanco

Hace rato que quiero escribir sobre esto pero no sé cómo. Siento que desde ese día ninguna palabra expresa lo suficientemente claro lo que siento. Cada día es distinto.

Todos los días soy un poco más de River. Digo que cada día es distinto porque cada día soy un poco más de River. Me siento acompañada en este sentimiento porque sé que muchos hinchas lo viven así. No es que alguna vez me haya sentido “menos” de River. O sí. Quizás menos hincha, no sé. Me gusta el fútbol desde siempre, o al menos desde siempre que recuerdo. Iba a la cancha con tres amigas de la Primaria; trece, catorce años tendría. Después de eso y durante muchos años el fútbol, River, pasó a un segundo plano en mi vida; a veces, a uno mucho más remoto que ese. Ahora, en cambio, no puedo pensar en otra cosa. Mi vieja dice que estoy loca.

Me despierto, River, me pego una ducha, River, salgo al trabajo, River, no me puedo concentrar, River, vuelvo a casa manejando en hora pico, River. Vengo por Libertador y doblo en Echeverría hasta Figueroa Alcorta derechito hasta el Monumental y ahí River otra vez. Ahí River de verdad. Se volvió mi recorrido de cabecera para volver a casa. A veces vengo a la confitería por el solo hecho de estar un ratito a la semana en el club. Me pido algo para tomar y me siento, miro a la gente, leo un poco las noticias. Puedo estar quince minutos, cuarenta o dos horas.

Tuve que esperar veintiún años para hacerme socia de River. Yo tengo cuatro hermanos y, aunque fue mi viejo el que nos hizo hinchas de la Banda, no podíamos hacernos socios todos así que esperé. Esperé a ser lo suficientemente independiente como para poder pagarme yo sola la cuota y un día fui a River. Fue hace poquito, hoy hace un mes. Ese día me sentí más hincha de River que nunca. No recuerdo haber sido feliz de una manera tan simple y tan intensa a la vez en otro momento. Uno de los días más felices de mi vida.