miércoles, 28 de noviembre de 2012

Muchachos, no pierdan la esperanza

Como todo ciclo, el de Matías Almeyda también llegó a su fin y a partir de hoy ya no dirigirá a River. Por motivos obvios, no es una sorpresa para nadie. Se necesitaron sesenta partidos y mucho sufrimiento para llegar al momento que debería haber llegado mucho tiempo atrás. Pareciera que el Millo no va a respirar con tranquilidad por un largo tiempo y se vienen semanas difíciles.  

Desde el principio no estuve de acuerdo con que Matías dirigiera al equipo; siempre creí que no estaba capacitado pero era una apuesta fuerte en un momento delicado y había que bancarla. Seguí estando en desacuerdo con el correr de los partidos cuando nunca pudo encontrar el equipo; ya no era una cuestión de impaciencia sino de lógica. Un campeonato de treinta y ocho fechas era mucho tiempo para no progresar. Sesenta partidos es muchísimo más.

Matías nunca pudo aprender de sus errores y lo pagó caro. Quemó a todo juvenil que pasó por el plantel; traicionó a Fer y al Chori; se sometió a la soberbia de DAP y no pudo armar el plantel de jerarquía que una vez dijo pretender; perdió inexplicablemente la Copa Argentina; no supo elevar el nivel de ningún jugador y empeoró el de otros tantos; ni hablar del desempeño futbolístico del plantel. Los números no fueron realmente desastrosos pero el balance tampoco es positivo.

Esperé con ansias este momento pero nunca voy a juzgarlo como referente del River que todos amamos y hoy siento una profunda tristeza por él. Lejos de alegrarme, sólo me produce un resto de alivio porque creo que va a ser lo mejor. Con un mínimo de inteligencia, pudo haberse ido en las circunstancias adecuadas y salir por la “puerta grande” pero ahora es uno más en la lista de los vapuleados por DAP.

No es una sorpresa el manejo del Presidente de nuestra Institución para con el Pelado. Su -negro- historial lo avala. A Daniel no le importa nada ni nadie más que él. Su ineptitud y su soberbia son tan responsables del pobre presente de River como lo fue el nefasto de Aguilar. No era necesaria esta salida apresurada de Almeyda a dos fechas de terminar el torneo pero a Danielito le gusta así, a los tumbos y sin rumbo. Egoísta.

Mañana va a asumir interinamente Gustavo Zapata, actualmente DT de la Reserva, pero aún no se sabe si dirigirá vs. Lanús. Lo cierto es que el futuro de River es completamente incierto ¿Daniel jugará su mejor carta política llamando a Ramón o seguirá apostando a otros de sus soldaditos? ¿Acaso el riojano será la solución a los problemas que nos aquejan o el Millo seguirá rondando cerca de los fantasmas de abajo? La novela recién empieza y mañana todo puede cambiar. Por lo pronto, muchachos, no pierdan la esperanza. 

Buena suerte, Matías. Hasta luego.