sábado, 25 de febrero de 2012

El sueño del pibe

Todos los fines de semana me llega el mismo mensaje de mi hermano: ‘¿A qué hora juega River?’. Está bien, no lo puedo culpar; semana a semana vivimos el show de ‘Cuándo y a qué hora es el partido’. Le gusta el fútbol pero no es un gran apasionado y a mí me gusta que al menos se interese en saber algo sobre el Millo. Me gusta que me lo pregunte a mí.

Es algo raro lo que me pasa. Desde que empecé a escribir en este blog y en Pasión Monumental, escucho mucho la misma pregunta: ‘¿Vos estudiás periodismo, no?’. No, estudio Abogacía y trabajo en el área también. Escribir es un pasatiempo que me apasiona y en el cual se me han presentado buenas oportunidades gracias a River. Sí, me gustaría estudiar periodismo algún día pero no es el momento. Sin embargo, me siento bien cuando me lo preguntan porque creo que de algún modo es un reconocimiento a lo que hago.

Me encanta que mi hermano me pregunte sobre River. Mis amigos y mis amigas también lo hacen. Yo me emociono porque siento que crecí, que estoy más informada y que puedo hacer algo bueno con eso. Estar atento al día a día del club nos hace un poco mejores; al club hay que quererlo y el conocimiento es poder. Sólo aprendiendo vamos a poder cambiar el presente para lograr un futuro mejor (NdA: este principio es aplicable a todos los ámbitos de la vida).

Cuando llegué a este mundo, mi viejo me dijo ‘vos vas a ser hincha de River’. No recuerdo cuándo fue porque era muy chiquita. Desde que tengo cuatro o cinco años recuerdo ver los partidos del Millo en la tele con mi familia y la de mi mejor amiga. Todos hinchas de River. Eran los principios de los noventas, años de gritar goles del Enzo y festejar campeonatos. Claro que no podría contar un partido con detalles porque ni siquiera había empezado el colegio en esa época pero sí recuerdo el sentimiento de felicidad.

Pasaron muchos años hasta que pude ir a la cancha por primera vez y, aunque mi viejo me inculcó esta pasión, siempre fui con amigas.  Pasaron más años hasta que pude hacerme socia del club pero ese día también llegó. Nunca me di cuenta pero de repente estoy donde quiero estar: voy a la cancha, soy socia y tengo el privilegio de poder escribir sobre este amor. Conocí grandes personas gracias a eso y día a día siento cómo crece esta pasión.

Este año por primera vez pude ir a la cancha dos fechas seguidas y, más allá del dolor de que haya sido en esta situación futbolística, fue todo emoción. Sigo escribiendo y a medida que surgen nuevas oportunidades, me involucro más con el club. A veces, siento que estoy cumpliendo el sueño del pibe. Le debo eso a River y a este amor. Luchen por lo que quieren, nada se consigue sin esfuerzo ni pasión.

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