Pasaron seis meses y la herida aún no sana. No es una herida cualquiera sino la peor que podríamos haber sufrido como como hinchas, como institución, como símbolos en el fútbol mundial. Creo que van a pasar años y años hasta que empiece a doler un poco menos, nunca va a desaparecer. Pasaron seis meses desde aquel J26 y a veces pareciera que fue ayer.
El J26 no es más que el reflejo de un cúmulo de errores y malas decisiones en los últimos diez años de la historia de nuestro club. El descenso es un reflejo tangible. Claro que sin ese día hoy estaríamos jugando en la categoría de la que nunca deberíamos habernos ido pero no puedo dejar de preguntarme cuánto tiempo hubiera pasado hasta que la (evidente) crisis que nos aquejaba saliera a luz de una u otra forma. La ruptura institucional era inminente.
Si pudiéramos hacer que esa fecha desapareciera del calendario, me pregunto cómo hubiera seguido nuestra vida. ¿Acaso Passarella estaría bajo la mira de todo el país como lo está ahora? ¿El Chori y Fer hubieran vuelto por todo ese amor que sienten por esta camiseta? ¿Matías tendría puesto el buzo o estaría mirando los partidos desde su casa? Nunca lo vamos a saber y, aunque no hubiera pasado nada de eso, daríamos tantas cosas y más por no haber padecido -por no seguir padeciendo- semejante humillación.
El J26 fue el fin de la vida como la conocíamos pero fue el comienzo de un proceso de resurrección que aún hoy nos acompaña. Matías, el León, poniéndose al hombro y en el corazón un equipo por amor. El Chori y Fer poniéndose una Banda roja porque realmente les cruza el alma. Promesas juveniles enfrentando un desafío de hombres. Un club resurgiendo de los escombros, literalmente. El hincha poniéndole la cara al dolor, contra todos y todo. En las buenas y en las malas mucho más.
River murió un poco el J26 pero nació más fuerte y más vivo que nunca. Hoy, a seis meses, no podemos olvidarnos de eso. Ustedes, dirigentes, no se olviden de eso. Jugadores, no se olviden de eso. Vos, hincha, no te olvides de eso. Que el dolor y las heridas de tanta impunidad no sean en vano, que el sufrimiento nos haga más fuertes y nos permita crecer. Pasaron seis meses pero el camino es largo y aún falta mucho. Aprendamos, no olvidemos y exijamos porque la locura no termina y la pasión no descendió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario