Con el fin de semana largo en vista, la semana pasada empecé a hacer planes con mis amigas del colegio para juntarnos a cenar. Somos cuatro. No nos vemos muy seguido pero una vez por mes nos juntamos a comer y a charlar un poco. El plan original era reunirse en la casa de Rochi, pedir sushi y tomar algo. Yo tenía que ir al acto de egresados de mi hermano y después me juntaba con ellas. El "problema" empezó cuando de repente recordé que River jugaba a las 22.10 hs contra Defensores de Belgrano por el debut de la Copa Argentina. Les comuniqué a mis amigas las situación y exigí un televisor para mirar el partido.
Últimamente pasó algo muy curioso: Nat se volvió una ferviente hincha de River. Me comenta los tuits y me charla sobre el tema, interviene en las conversaciones con otros hinchas y también lee el blog. Quiere ir a la cancha así que le encantó la idea de poder juntarnos a cenar y ver jugar a la Banda. Se emocionó tanto con el tema que me lo comentó en twitter y, tuit por acá, tuit por allá, terminamos recibiendo una invitación de Sebas, el director de la página Pasión Monumental (Nota de autor: si no la conocen, cosa que dudo, recomiendo que la visiten. Información actualizada y de excelente calidad), para ir a cenar a su casa y ver el partido. Además dijo que podíamos invitar al resto del grupo. Se venía una noche vestida de rojo y blanco.
El acto de egresados de mi hermano empezaba 19.30 hs pero eran las 21 hs y todavía no habían entregado un solo diploma; tenía que manejar de vuelta a Capital así que me fui. Me sentí un poco triste por no poder estar en la foto familiar pero jugaba River y cuando juega la Banda todo lo demás se hace humo. Estoy segura que muchos hinchas se sienten igual. Cuando juega River todo lo que pasa en el mundo pierde relevancia. Reuniones familiares, actos académicos, cumpleaños de amigos, almuerzos de trabajo y hasta casi cualquier cosa pueden ser las víctimas de esta irrefrenable pasión.
El miércoles yo quería ver a River. No me importaba dónde ni con quién pero cuando el árbitro pitara dando comienzo al partido a las 22.10 hs yo quería estar ahí alentando a la Banda, como cada fin de semana, con el corazón en la mano y un nudo en la garganta. Puede resultar egoísta e incluso irracional pero el que lo siente lo sabe: ser hincha de River es algo que no se puede explicar. Ser de River te lleva a los extremos -si este año lo habremos entendido-, te sacude el corazón y te deja sin aire en cada jugada.
River puede hacer que el peor día se convierta en el mejor. Te fue mal en un parcial, tu jefe te hizo la vida imposible, se te rompió el auto, te peleaste con tus viejos, tu novia, tu novio, tus amigos pero el equipo gana y tu pésimo día valió la pena. River también arruinarte la tarde en treinta segundos, claro, pero el corazón siempre está lleno de emoción. River todo lo puede.
River puede hacer que el peor día se convierta en el mejor. Te fue mal en un parcial, tu jefe te hizo la vida imposible, se te rompió el auto, te peleaste con tus viejos, tu novia, tu novio, tus amigos pero el equipo gana y tu pésimo día valió la pena. River también arruinarte la tarde en treinta segundos, claro, pero el corazón siempre está lleno de emoción. River todo lo puede.
Al final, Nat no pudo venir y a mí me entristeció mucho porque quería compartir ese momento con ella pero igualmente fuimos a lo de Sebas y terminó siendo una noche muy buena. También me perdí la foto familiar en el acto de mi hermano; me dolió un poco pero River ganó y esa noche me olvidé del resto.
River tiene eso: te saca de tus peores momentos y te ayuda a sonreír. No importa qué momento viva el equipo, ser de River es un ayuda-memoria porque la gloria que vive eternamente en el club está siempre para recordarnos lo grande qué somos, por eso hacemos todo lo que hacemos. Las reuniones, los novios, los amigos... todo puede esperar. En cambio, River.... no se puede ponerle un freno a la pasión.
River tiene eso: te saca de tus peores momentos y te ayuda a sonreír. No importa qué momento viva el equipo, ser de River es un ayuda-memoria porque la gloria que vive eternamente en el club está siempre para recordarnos lo grande qué somos, por eso hacemos todo lo que hacemos. Las reuniones, los novios, los amigos... todo puede esperar. En cambio, River.... no se puede ponerle un freno a la pasión.
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